Artes marciales

El club, con
los papeles al día

Menores con su tutor y su autorización, seguros que avisan antes de caducar y clases con aforo. Lo que un club de contacto necesita tener en orden.

Menores, tutores y papeles

En un club de contacto media plantilla suele ser gente joven, y eso trae papeleo que no se puede improvisar: cada menor lleva su tutor asociado y su autorización firmada, guardada en su ficha.

Las autorizaciones no se sirven en abierto: se acceden con un enlace firmado que caduca solo. Un documento con el nombre y el DNI de un menor no puede estar colgado en una dirección que se adivine.

Y queda registrado quién dio de alta, quién modificó y quién borró cada ficha. Con datos de menores de por medio, poder responder a «quién tocó esto» no es un lujo.

Seguros y licencias al día

Cada socio puede llevar su seguro con aseguradora, número de póliza y fecha de vencimiento. El sistema avisa cuando se acerca la caducidad, antes de que alguien entre a entrenar sin cobertura.

En un deporte de contacto eso no es burocracia: es la diferencia entre tener un problema y tener un problema serio.

Clases dirigidas y tandas

El cuadro de clases se lleva por franjas con su aforo, su sala y su material. Puedes bloquear días de competición o de mantenimiento para que nadie reserve encima.

Los alumnos reservan desde su móvil y, si la clase está llena, entran en lista de espera y reciben aviso cuando queda sitio.

Cuotas sin perseguir a nadie

El socio renueva desde su portal con tarjeta y el recibo numerado le llega por correo. Los avisos de vencimiento salen solos por email o WhatsApp, una sola vez por cuota.

Y tienes delante, en cualquier momento, quién tiene la cuota vencida y desde cuándo.

¿Lo vemos con tu centro?

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