Gimnasios y centros de fitness
Cientos de socios,
bajo control
Fichas, control de acceso en la puerta, cuotas cobradas solas y un número que te dice cuánta gente se está yendo. Para centros donde el volumen es el reto.
Cientos de socios, una sola ficha
Con doscientos o trescientos socios el problema deja de ser la agenda y pasa a ser saber quién es quién. Buscas por nombre, DNI o teléfono y tienes delante su historial: cuotas pagadas, seguro, clases y documentos.
El alta duplicada se corta en el servidor: comprobar el DNI solo en el formulario se salta con un reintento o con una pestaña vieja, y acabas con la misma persona dos veces.
La puerta sabe quién puede pasar
El socio pasa su tarjeta o enseña su código y entra si su cuota está vigente. Los días de cortesía tras el vencimiento los decides tú, para no dejar en la puerta a quien paga el día 3.
En un centro de acceso libre, esa es la diferencia entre cobrar y confiar en que la gente se acuerde.
Saber quién se está yendo
Mes a mes: cuántos repiten, cuántos entran, cuántos vuelven y cuántos se caen, en porcentaje. Con volumen alto, perder un 8% al mes y no notarlo es lo más caro que le pasa a un gimnasio.
Se mide con las cuotas, no con la asistencia: quien paga y no viene sigue siendo tu socio; quien deja de pagar, ya no. Medirlo por asistencia da alarmas falsas cada vez que alguien se va de vacaciones.
Y la lista de cuota vencida, hoy, con los días de retraso y el importe, para poder llamar antes de que sea una baja.
La caja y el trimestre
Ingresos, gastos, cierres y el desglose de IVA salen de lo que se registró durante el año, no de una carpeta de tickets. Los recibos se numeran solos con su serie correlativa.
Si vendes suplementos o material, el stock y lo que ve el socio en la tienda son el mismo dato: no hay dos inventarios que cuadrar.
¿Lo vemos con tu centro?
Cuéntame cómo lo llevas ahora y te digo si esto te encaja, qué haría falta para ponerlo en marcha y cuánto costaría. Sin compromiso.
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