Box de CrossFit

Tu box, sesión
a sesión

Reservas con aforo real, lista de espera que avisa sola y cuotas que se cobran sin pisar el mostrador. Lo que necesita un box donde cada plaza cuenta.

La plaza es el negocio

En un box todo pasa por la sesión: hay hora, hay material y hay un número máximo de personas. Si las reservas van por WhatsApp, alguien acaba entrando de más y otro se queda fuera habiendo reservado.

Cada clase tiene su aforo y su sala. Cuando se llena, quien llega entra en lista de espera y el sistema avisa solo si queda hueco, sin que el coach tenga que estar mirando el móvil entre series.

Las reservas duplicadas las impide la base de datos, no una comprobación previa: dos personas dándole a la vez colaban la misma plaza dos veces.

Quien no aparece, se ve

El control de asistentes de cada sesión queda registrado, así que sabes qué franjas llenas, cuáles no y quién lleva semanas sin pasar por el box.

Eso último es lo que más caro sale en un box: el que deja de venir suele dejar de pagar dos meses después, y para entonces ya no hay conversación que lo recupere.

Cobrar sin cortar el WOD

El socio renueva su cuota desde el móvil con su tarjeta, y el recibo le llega solo. Nadie tiene que interrumpir el calentamiento para sacar el datáfono.

El importe sale del precio que tenga pactado ese socio o de la cuota del box, nunca de lo que se escriba a mano. Cuando subes precios, quien no tiene trato especial pasa a pagar el nuevo.

¿Lo vemos con tu centro?

Cuéntame cómo lo llevas ahora y te digo si esto te encaja, qué haría falta para ponerlo en marcha y cuánto costaría. Sin compromiso.

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